¿Lo que ha funcionado toda la vida se puede cambiar?

Se puede y se debe, sobre todo en salud. Estudios recientes han demostrado que la aplicación de hielo en lesiones retrasa el periodo de curación, por lo que su aplicación estaría desaconsejada salvo como método analgésico.

El frío provoca vasoconstricción, es decir, cierra los vasos sanguíneos, lo que reduce el flujo e impide que las células inflamatorias lleguen a la lesión lo antes posible. También se ha demostrado que influye negativamente sobre el flujo linfático no dejando que este elimine la tumefacción. El hielo interfiere en la conducción nerviosa por lo que no deja que los músculos drenen con sus contracciones la linfa por el sistema linfático y además, no ayuda en la alineación del colágeno ni en el desarrollo de nuevas células (reparación de la lesión).

Desde Fisioterapia Neros os recomendamos la aplicación de hielo en periodos muy cortos (3 minutos) para calmar el dolor solamente, sin aplicarlo directamente sobre la piel.

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